Pintando por un cambio necesario

16.03.2015 17:34

Stephanie Escudero Lorduy.

No había paredes, había arboles; no estaban solos, había muchas personas, inclusive los acompañaban iguanas y ardillas;  no había bombillos, estaba el sol.  

Los encargados de ambientar el lugar con música eran los pájaros, ah bueno también se escuchaban las campanas de los carritos de helado y las voces de los vendedores que se inventaban maneras para vender creativamente sus productos  pa´ el calorcito: Compra la lemon, si no es de lemon  me la devuelves.

En definitiva no era un estudio de arte convencional, sin embargo era un lugar que estaba lleno de una de las mayores, sino la mayor inspiración de los artistas: la naturaleza.

Inspiración que está enferma, gracias a los efectos del cambio climático.

Allí, en el parque del centenario, que se encuentra en el  centro de la ciudad de Cartagena y a su alrededor, edificios, asfalto, carros, motos, buses, Bueno ahí Se encontraba el estudio de arte.

Los artistas que se inspiraban con la naturaleza eran esa vez unos jóvenes y niños estudiantes de algunos colegios distritales de la localidad.

Estaban participando en el primer concurso de pintura sobre cambio climático que se realizaba en la ciudad. Sus obras debían estar enfocadas en cómo veían ellos a Cartagena en el 2040. 

Pero ¿Por qué pintar a Cartagena en el 2040?

Esa era la idea del  plan 4c (Cartagena competitiva y compatible con el clima) que con  la ayuda de la Alcaldía de Cartagena y otras entidades,  tenía como objetivo con  este evento  educar a la nueva generación sobre el cambio climático.

Ivonne Ortiz Guerrero, funcionaria de la  Secretaria  de Educación de Bolívar,  explicó que la iniciativa del concurso empezó como una estrategia de educación.

Cuando se gestó el evento  se convocó a la red de educadores ambientalistas de Cartagena y a ellos se les explicó que debían hacer un guion motivante de todo lo que tenía que ver con el tema. Después en las instituciones debían realizar unas mesas de trabajo en compañía de los estudiantes y los profesores de ciencias naturales en las que se les diera a los jóvenes la mayor información posible sobre cambio climático.

Aquellos que tenían aptitudes para pintar era los que participarían en el concurso; sin embargo el objetivo era educar a todos los estudiantes de las instituciones. 

La funcionara manifestó que: “Esto no puede quedar aquí, debe continuar la labor de formación al interior de las instituciones educativas con sus profesores. Esto no termina con el encuentro”.

La intención era educarlos.

Patricia Gómez una maestra  de arte y además una de las encargadas de elegir quiénes serían los ganadores del concurso dijo a cerca de esta iniciativa:

Me parece maravillosa. Si tú quieres enseñarle algo a un niño lo puedes hacer a través de un dibujo. Es la mejor manera.  ¿Cómo haces que a un niño se le quede algo? lo pones a trabajar, sobre todo a dibujar y ¿A qué niño no le gusta dibujar?”.

Manifestó además que era una manera adecuada porque para enseñar se  puede llevar gráficas, y toda la información pertinente. Sin embargo no tendrá el mismo impacto que cuando se les pone a trabajar de una manera creativa.

La estrategia tuvo consecuencia

Jorge Villadiego Ríos, un concursante de octavo grado del Colegio Ambientalista no se conformó  solo pintar.

Este joven se puso a investigar sobre energías alternativas que serían menos dañinas para el medio ambiente, de esa forma conoció  a  la energía eólica y a la solar.

Seguramente él se enteró que:

La anergia eólica aprovecha la intensidad del viento para producir energía, que es renovable y además que con esta se puede evitar la emisión de 120mil toneladas de CO2 al año. Es decir con ella se puede mitigar.

Y que la solar es aquella que también es renovable y que se obtiene con el aprovechamiento de la radiación electromagnética que proceden del sol, mejor dicho que se adquiere por los rayos del sol.

Entonces en su dibujo se ve a Cartagena siendo abastecida de electricidad por esas dos energías. Por una Cartagena mejor, así decidió que se llamaría su obra.

Jorge tenía un propósito más allá de pintar, el quería que la empresas vieran su expresión artística y de esa manera tomaran conciencia sobre las alternativas de energía que existen y así  contribuir a que Cartagena sea una ciudad compatible con el medio ambiente, como lo dice el título de su obra una Cartagena mejor.

Tenía la esperanza en que los medios de comunicación que  habían  ido a tomarles fotos  a los participantes y a sus obras divulgaran lo visto  y  así su mensaje llegara más eficaz y eficientemente a las grandes empresas, como él les llamaba.

Sharik Silvana Faccetta, era otra concursante. Tiene 14 años. Pintó a Cartagena libre de basuras. Eso es precisamente lo que más la afecta a ella y a sus vecinos en la isla Caño del Oro.

En la isla el camión de la basura pasa una vez a la semana, los jueves, entonces las casas se llenan de basura y algunos habitantes no ven más opción que tirarlas a la calle y al mar.

“Ellos dirán que para no tener la basura en las casas mejor las echan fuera, en la calle y en el mar” dijo Sharik.

A pesar de esto ella se comprometió a no arrojar la suciedad por cualquier lado, si no donde debe ser. De hecho ha colaborado en ocasiones a la Fundación Puerto Bahía (una de las organizadoras del evento) en la construcción de vías ambientales.

Comentó además, que la educación con respecto a este tema primero comienza por casa. Es allí a donde a la nueva generacón se le forma una conciencia interesada por el bienestar del medio ambiente.

Pero Jorge y Sharik son solo dos de los tantos jóvenes que participaron. Cada uno con historias diferentes. Unos mas que otros concientes del cambio climatico. Y de los efectos que tiene la administración de los recursos naturales.