De vinilo y colores sobre cartón paja
“(…) Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará.”
La Biblia, Gálatas 6:7
Laura Cristina Orjuela Domínguez
Cartagena de Indias ya no es la misma de antes. Desde el Parque del Centenario, en el centro de la ciudad, se puede ver la transformación.
Las murallas, que en otros tiempos protegieron a la ciudad de ataques de piratas, hoy buscan proteger al medio ambiente; a su alrededor hay paneles solares y carteles sobre el reciclaje y sobre ella se enarbola la bandera de la educación ambiental. El anaranjado de su cielo combina con el verde del reforestado cerro de la popa, que ahora provee de oxígeno y de energía a los cartageneros pues, entre sus árboles se asoman molinos de energía eólica.
Es que desde que empezó a correr el rumor de que un acorazado se encaminaba hacia las costas de Cartagena, muchos empezaron a preocuparse. Decían que la traía destrucción: inundaciones, mares de leva, lluvias torrenciales y veranos intensos; que el centro quedaría como Venecia, repletico de agua, que las casas se iban a inundar y las industrias ya no podrían funcionar. ¡Algo se tenía que hacer!
Muchos otros niños y jóvenes tuvieron la idea de los paneles y los molinos, pero el que los puso fue Jorge Villanueva, estudiante de octavo grado de la Institución Educativa Ambientalista. -Yo quiero llevarle este mensaje a las grandes empresas que se encargan de la electricidad, de que se pueden utilizar unos métodos que no le hacen daño al medio ambiente. Uno de ellos es la energía eólica y la energía solar –decía.
La amenaza era evidente aunque, al parecer, no todos notaban que aquel que venía con tanta fuerza era el cambio climático; la gente no creía, pero ya estaba muy cerca. Y porque no creían, seguían botando basura como si nada, como si la ciudad no fuera de todos, como si no fueran ellos los que quedarían con el agua al cuello, con basura hasta en los oídos y sin poder respirar por la falta de oxígeno. Les faltaba conciencia, pero sobretodo, educación; pero ¿quién se la iba a dar? si en sus casas tampoco sabían.
Algo como eso decía la señora Elicia Puerta:- tú sabes que antes a uno no lo preparaban para nada, uno venía ciego, en cambio ahora, con estos dibujos, con estas cosas los están preparando para que ellos (los niños) se sepan defender del cambio climático- Su nieto así como Jorge, puso sus ideas para combatir los efectos del inminente ataque del acorazado.
Ahí, donde ellos estaban, muchas personas vestidas con camisetas y gorras blancas se habían reunido, 50 de ellos eran niños, niñas y adolescentes de colegios distritales de la ciudad que querían mostrar cómo se imaginaban la Cartagena del 2040 en el Primer Encuentro de Pintura sobre Cambio Climático, organizado por el Plan 4c, Cartagena Competitiva y Compatible con el Clima. Por eso aquella mañana Cartagena se veía cambiada.
Uno de los enfoques del plan es la educación, porque aún hay muchas personas que no saben o no entienden el peligro que representa el cambio climático para todo el planeta; otros, en cambio, aunque tienen confusiones sobre qué causa este problema ambiental, tienen la certeza de que los seres humanos deben actuar rápidamente para evitar sus efectos.
Jorge decía “para mí el cambio climático es lo que estamos ocasionando los seres humanos con la contaminación. Uno de esos es el deterioro de la capa de ozono porque los rayos del sol entran fácilmente y después no pueden salir. Ahí estaría actuando como un invernadero y así se aumentan las altas temperaturas, tiene a dañarse la vegetación, a causarse incendios forestales, entre otras cosas”.
La confusión de Jorge es común entre muchas personas e incluso es uno de los mitos del cambio climático; dicen que “el agujero en la capa de ozono es la causa”, pero no es así. En realidad, como dice la Confederación Ecologistas en Acción: “La causa del cambio climático es el efecto invernadero provocado por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas) en las actividades humanas (energía eléctrica, calefacción, aire acondicionado, transporte, fabricación de envases, etc.)”; otra causa es la tala de los árboles.
De modo que Cartagena no es la única atacada. Es un problema que afecta a todo el mundo, de Estados Unidos a China, desde África hasta Oceanía. Por eso muchos países se han integrado para hacerle frente, juntos.
La misma confederación revela el secreto para enfrentarnos al cambio climático: evitando emitir gases de efecto invernadero; “Para ello es imprescindible cambiar nuestros hábitos” –afirma-.
A eso precisamente apuntaba la iniciativa que comentaba Vanessa Indaburo, estudiante de octavo grado del Colegio Soledad Román, mientras pintaba on témpera azul sobre un cartón paja:-hacer una reunión entre todos los vecinos y ponernos de acuerdo para limpiar las calles, para no arrojar basuras al suelo y para dejar crecer los árboles (...) yo puedo hacer un dibujo relacionado con el cambio climático y lo puedo hasta pegar en los postes y ahí eso es como una guía para los vecinos-.
Jorge, por su parte, dejando de poner sombras en las murallas, proponía otro enfoque para mitigar, es decir disminuir el impacto disminuyendo la emisión de gases de efecto invernadero con energías alternativas. Él quería llegar a las grandes empresas participando en concursos, como lo hacía en ese mismo instante y a través de los medios de comunicación, pues le habían hecho varias entrevistas.
Otra forma de mitigación la explicaba, agachado en la grama entre pinceles y caballetes, Germán Beleño, profesor del INETEB, Institución Educativa Técnica de la Boquilla: -nosotros tenemos un proyecto co-artístico, es la interacción poética entre la ecología y el arte. Utilizamos el arte como terapia social para que los niños tomen conciencia y salgan a la comunidad y sensibilicen a los nativos sobre el cuidado y preservación de sus recursos naturales-. Precisamente para eso había llevado a sus estudiantes a ese lugar.
Continuaba diciendo: -Comenzamos haciendo performance y obras de teatro; en la segunda etapa recuperamos un lote, un basurero, y hoy, en ese lugar, funciona un vivero; ahora viene la etapa del proyecto de producir semillas de mangle en el vivero y los niños van a sacar esa semilla ya germinada para reforestar la ciénaga de la virgen a recuperar los ecosistemas de manglar-. Uno de sus estudiantes, afanado por terminar una pintura, acababa de ser entrevistado por un funcionario del Plan 4c. Él joven decía que a través del arte se puede llegar a muchas personas, y así se podría cambiar el mundo.
Energía Alternativa para Cartagena
Entre los programas del Plan, se encuentra el de Eficiencia Energética que: “(…) busca que Cartagena consolide la competitividad de sus puertos e industrias a través del uso eficiente de la energía eléctrica y los combustibles fósiles, y mediante la promoción del uso de fuentes energéticas alternativas.” Esas fuentes de energía alternativas son las mismas que pintó el estudiante de octavo grado cuando se imaginó a Cartagena, es el mensaje que él quiso mandar a las ‘grandes empresas’.
Puede que como Jorge Villanueva, muchos cartageneros sepan que estas medidas reducirán la producción de gases de efecto invernadero, puede que no. Puede que rápidamente se apropien del tema y actúen, puede que cuando lo hagan sea demasiado tarde.
El hecho es que la decisión y poder están, como un par de pinceles, en las manos de todos. De cómo se usen dependerá cómo concluya la Cartagena y el mundo del futuro.
A Jorge le bastaron dos horas para instalar todo. Contando con una fuerte inversión de aprendizaje, creatividad y pintura, se pudo ver el fruto de su esfuerzo por cambiar el mañana de los cartageneros, aunque esta vez solo sea en vinilo y colores sobre cartón paja.